lunes, 4 de noviembre de 2013

Nota del corrector 19


Y así pasan los días... diría aquel viejo bolero, que cantando en una noche, nos recordó que la vida es igual pero distinta, que somos parte del círculo vicioso que se llena y que se vacía, pero siempre con heridas profundas.

A pocos días de terminar, quiero sonreír y ver lo que he caminado, tal vez sentarme en una banca y repasar los primeros pasos hasta los del día de hoy. Quiero recordar y vivir como si fuera tanto tiempo atrás. No se si para bien o para mal, pero la situación es incorruptible, innegable, ha avanzado.

Sonreía más a menudo pero la vida me sobrepasa segundo a segundo, hay mucha gente que encontré y que abandoné en el camino, nunca hubo alguien que estuviera de más o de menos, siempre eran necesarias. Recordar los olores y las preguntas, el tiempo que sabe a indiferencia y suicidios masivos de libros por no ser leídos es lo que queda después de tanto tiempo. Sentarme, respirar, leer, fumar, vivir y gozar, es lo que quiero.

La vida, sin tregua alguna, supera las capacidades del hombre y del hombre que se supera a sí mismo día tras días, minuto tras minuto en un vaivén de emociones y de prácticas terroristas hacia la intelectualidad de que es capaz.

Ya queda lo último, y después de lo último lo nuevo, lo virgen, lo primerizo, queda lo que sobra y falta, lo que mueve, lo que impulsa, lo que mata, lo que se siente y lo que atañe.

Quedan historias pendientes, que muertas en el tintero sonríen alegres, porque otros vendrán y las escribirán, quedan vacías las historias que se cumplieron, y que faltaran 10 años más para que se repitan, quedan las lágrimas, gritos y risas en las paredes, y los lamentos en las bancas de enfrente, que supuran tristeza y amor por partes iguales, desterradas.

Quedan historias sin fin y otras con finales tristes que se reparten por las sonrisas de los comensales, quedan las fotocopias viejas, los libros vencidos, los idiotas en el teléfono y los victimarios en las bancas esperando comprar fusiles de palabras para masacrarte. Queda eso y nada más.

Las historias conclusas y concluidas se juntan y se hacen, se revuelven, se evaporan y resurgen como el fénix tras la noche estrellada. Supuran ideas, dejan de ser conceptuales, dejan de ser reales, dejan de ser imaginables y son lo que son.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Un cuento corto por Sir William (Anthony Berkeley)

El Envenenador

Roger Sheringham pensaba, después, que el crimen de los bombones envenenados, como lo llamaron los diarios, era, de todos los asesinatos que conocía, el planeado con más perfección. El 15 de noviembre, a las diez y media de la mañana, según su invariable costumbre, Sir William Anstruther entró en su club, el muy exclusivo Club Arco Iris, y pidió su correspondencia. El portero le entregó tres cartas y un paquete chico. Sir William se acercó a la chimenea encendida en el gran salón para abrirlos.
Pocos minutos después, otro miembro llegó al club, un señor Graham Beresford, que también recogió una carta y un par de circulares, y se acercó a la chimenea, saludando con la cabeza a Sir William, pero sin hablarle. Los dos hombres se conocían apenas, y quizá nunca llegaron a cambiar, en total, una docena de palabras.
Después de dar una ojeada a sus cartas, Sir William abrió el paquete, y lanzó un fuerte gruñido de disgusto. Beresford lo miró, y con otro gruñido Sir William le tendió bruscamente una carta que había sido incluida en el paquete.
Disimulando una sonrisa (pues los modos de Sir William eran tema de bromas para sus consocios), Beresford leyó la carta. Provenía de una gran firma de fabricantes de chocolate, Mason e Hijos, y explicaba que querían lanzar al mercado una nueva marca de bombones de licor, destinados especialmente al gusto masculino. ¿Querría Sir William hacerles el honor de aceptar esa caja de un kilo y comunicar a la firma su sincera opinión sobre esos bombones?
—¿Me toman por una corista? —dijo, humeando de rabia, Sir William—. ¡Testimonios sobre sus chocolates! ¡Esto es intolerable!
—Bueno, a mí tampoco me alegra —lo consoló Beresford—. Me recuerda algo. Mi mujer y yo estuvimos en un palco en el Imperial, anoche. Hacia el final del segundo acto le aposté una caja de bombones, contra cien cigarrillos, que no acertaría con el culpable. Y ganó. Tengo que acordarme de comprarlos. ¿La vio usted: La calavera crujiente? No es mala pieza.
Sir William no la había visto, y lo declaró con fuerza.
—¿Necesita una caja de bombones? —añadió, más suave—. Bueno, tome esta caja. Yo no la quiero.
Cortés, Beresford vaciló por un momento; luego, desgraciadamente para él, aceptó. El dinero que ahorraba así no significaba nada, pues era un hombre rico, pero valía la pena ahorrarse una molestia.
Por una verdadera casualidad, ni la envoltura de la caja ni el rótulo se quemaron; los dos hombres habían arrojado a las llamas los sobres de sus cartas. Sir William había hecho un lío con el hilo, la envoltura y la carta, y lo había entregado, distraídamente, a Beresford, que dejó caer todo dentro del guardafuego. El portero recogió más tarde este lío y, como era un hombre ordenado, lo metió en el canasto de papeles; ahí lo encontró la policía.
De los tres inconscientes protagonistas de la tragedia, Sir William era, sin duda, el más notable. A los cincuenta años, con su llameante cara roja y su figura altiva, era un típico señor rural de la vieja escuela, y tanto sus modales como su lenguaje concordaban con la tradición. Respecto a las mujeres su actitud concordaba también con la tradición de los buenos y audaces aristócratas.
En contraposición con él, Beresford era, en cambio, un hombre común: alto, moreno, no feo, de treinta y dos años, quieto y reservado. Su padre le dejó una buena posición, pero, como el ocio no lo seducía, se dedicaba a los negocios.
El dinero atrae al dinero. Graham Beresford lo heredó, lo produjo y hasta se casó con él: se casó con la hija de un difunto armador de Liverpool, que tenía no menos de medio millón de libras.
Pero el dinero era un incidente, pues Beresford estaba enamorado y se hubiera casado (decían sus amigos) aunque ella no hubiera tenido un cobre. Era una niña alta, de mentalidad seria, muy cultivada, no tan joven como para carecer de carácter, pues tres años antes, cuando se casó, ya había cumplido los veinticinco años. En fin, era la esposa ideal.
Tal vez fuera un poco puritana, pero Beresford, después de su alegre juventud, estaba dispuesto a ser él también un puritano. Para decirlo de una vez, los Beresford habían realizado esa octava maravilla del mundo moderno: un matrimonio feliz. Y entonces cayó, con inexorable tragedia, la caja de los bombones.
Beresford se los dio a su esposa después del almuerzo, durante el café, con alguna broma sobre el pago de las deudas de honor; ella abrió la caja en seguida.
La camada superior parecía contener sólo kirsch y marrasquino. Beresford no quiso echar a perder un buen café, y su mujer comió sola el primer bombón.
Exclamó, sorprendida, que el licor del relleno parecía muy fuerte, y que le quemaba la boca.
Beresford explicó que eran muestras de una nueva marca, y luego, curioso por lo que decía su mujer, tomó también uno. Un gusto ardiente, no intolerable, pero demasiado fuerte para ser placentero, siguió al derrame del líquido, el sabor de almendras le pareció excesivo.
—Son fuertes —dijo—. Deben de contener alcohol puro.
—No les saldrá muy caro —exclamó su mujer, tomando otro—. Son muy fuertes. Sin embargo, creo que me gustan.
Beresford comió otro; le gustó menos aún.
—Basta —dijo con decisión—. Me dejan la lengua dormida. Si fuera tú, no comería más. Deben de tener algo malo.
—Son un experimento, supongo —respondió ella—. Queman. No sé si me gustan o no.
Pocos minutos después, Beresford salió para una cita de negocios, en la City. La dejó investigando si le gustaban o no los bombones, y comiendo para decidirse. Beresford recordaba vívidamente ese trozo de conversación, porque fue la última vez que vio viva a su mujer.
Eso ocurrió, más o menos, a las dos y media de la tarde. A las cuatro menos cuarto Beresford llegó a su club, en un taxi, casi desmayado. El chauffeur y el portero lo ayudaron a entrar, y ambos describieron luego su palidez cadavérica, sus ojos fríos, sus labios lívidos, su piel húmeda y viscosa.
El portero, alarmado en extremo, quiso pedir un médico, pero Beresford, que aborrecía los alborotos, lo rehusó; dijo que sería alguna indigestión y que pasaría en pocos minutos. Cuando el portero se fue; le confió a Sir William:
—Ahora que pienso, creo que son esos bombones infernales que usted me dio. Cuando los probé me pareció que tenían algo raro. Es mejor que vaya a casa y vea si mi mujer…
Se detuvo bruscamente. Su cuerpo, que se recostaba en el sillón, se irguió de repente: sus quijadas se apretaron, los labios lívidos se estiraron en una horrible mueca sardónica y las manos se crisparon en los brazos del sillón. Al mismo tiempo, Sir William percibió un inconfundible olor de almendras amargas.
Sir William, creyendo que el hombre se moría ante sus ojos, llamó a gritos al portero y a un médico. Los otros ocupantes del salón se acercaron de prisa; arreglaron en posición más cómoda el convulso cuerpo del hombre ya inconsciente. Antes que el médico llegara, un mensaje telefónico se recibió en el club. Era de un agitado sirviente que llamaba al señor Graham Beresford, pues la señora Beresford estaba gravemente enferma. En realidad, ya había muerto.
Beresford no murió. Había ingerido menos veneno que su mujer. El médico tuvo tiempo de salvarlo. Después se halló que la dosis que había tomado no era mortal. Hacia las ocho de la noche ya estaba consciente; al día siguiente se reponía poco a poco.
En cuanto a la infortunada señora Beresford, el médico llegó tarde: dejó de existir, en poco tiempo, en un profundo coma.
Se interrogó a Sir William, la carta y la envoltura fueron recuperadas del canasto; aun antes que el enfermo estuviese fuera de peligro, un inspector de investigaciones pedía una entrevista con el gerente de Mason e Hijos.
En esta etapa del asunto, la teoría policial era que, según lo que Sir William y los médicos explicaron, por un acto de negligencia criminal, un obrero de Mason había incluido una cantidad excesiva de aceite de almendras amargas en la mixtura que rellenaba los bombones. Las almendras amargas eran el ingrediente tóxico que los médicos habían encontrado.
Sin embargo, el gerente rechazó esta idea. El aceite de almendras amargas, afirmó, no era usado jamás por la casa Mason.
Tenía novedades más interesantes aún. Habiendo leído con evidente asombro la carta incluida en el paquete, declaró inmediatamente que era una falsificación. Ni tal carta, ni tales muestras habían sido enviadas por la casa; no se trataba, tampoco, de una variedad nueva de bombones de licor. Los bombones fatales eran de un tipo usual.
Desenvolviendo y examinando uno, el gerente llamó la atención del inspector hacia una señal en el lado inferior, que podía ser la huella de un agujerito taladrado en la cubierta y por el cual se había extraído el licor e introducido el letal relleno, tapando luego el agujero con chocolate ablandado; la operación era simple.
El inspector examinó con la lupa el bombón y confirmó la hipótesis. Era evidente que alguien había tratado de asesinar a Sir William Anstruther.
Scotland Yard redobló sus actividades. Los bombones fueron analizados, Sir William fue interrogado de nuevo, y lo fue también el ya consciente Beresford. El médico insistió en que la noticia de la muerte de su esposa no debía comunicarse a Beresford hasta el día siguiente.
No pudo Sir William arrojar ninguna luz sobre el misterio o indicar una sola persona que pudiera tener alguna razón para asesinarlo. Vivía separado de su mujer, que era la principal beneficiaria en su testamento; ella estaba en el sur de Francia, como la policía francesa lo confirmó enseguida.
El análisis evidenció uno o dos hechos interesantes. No era aceite de almendras amargas, sino nitrobencina, sustancia afín, usada principalmente en la manufactura de tinturas, lo que se empleó como veneno. Cada bombón de la camada superior tenía exactamente seis gotas del tóxico, en una mezcla de kirsch y marrasquino. Los bombones de las otras camadas eran inofensivos.
En cuanto a las otras claves, parecían igualmente inútiles. La hoja de papel de carta de la casa Mason fue identificada por la casa impresora Werton, como trabajo suyo; pero se ignoraba cómo había llegado a manos del criminal. Todo lo que podía decirse era que, por tener los bordes muy amarillentos, debía de ser una hoja vieja. Ningún indicio permitió identificar la máquina de escribir que se usó para la carta del papel de envolver en que venía la caja —de calidad ordinaria, con la dirección de Sir William escrita a mano, con letras de imprenta en grandes mayúsculas—, no se deducía sino que el paquete había sido entregado al correo en la oficina de Southampton Street, entre las ocho y media y las nueve y media, la noche anterior.
—Y ahora usted sabe tanto como nosotros, señor Sheringham —concluyó el inspector jefe Moresby—; si usted me dice quién envió esos bombones a Sir William, usted sabe mucho más.
Roger asintió con la cabeza pensativo.
—Es un caso brutal. Ayer encontré a un caballero que estuvo en el colegio con Beresford. No lo conocía mucho, porque mi amigo era de los clásicos, y Beresford de la sección moderna. Dice que Beresford quedó absolutamente hundido por la muerte de su mujer. Ojalá que usted encuentre a quien mandó esos bombones, Moresby.
—No querría otra cosa —dijo Moresby sombríamente.
—Puede ser cualquier persona en el mundo —caviló Roger—. Y, por ejemplo, ¿qué me dice de los celos femeninos? La vida íntima de Sir William no parece inmaculada. Creo que hay mucho de: fuera lo viejo y viva lo nuevo en sus amoríos.
—Hombre, pues es justamente lo que estuve averiguando —repuso el inspector jefe Moresby, con reproche—. Eso fue lo primero que se me ocurrió. Si algo es evidente, es que éste es un crimen de mujer. Sólo una mujer enviaría bombones envenenados a un hombre. Otro hombre pensaría en whisky, o cigarros, o algo así.
—Es un punto de vista sano. Muy sano, por cierto. ¿Sir William no puede ayudar?
—No pudo —dijo Moresby, no sin un dejo de resentimiento— o no quiso. Yo me inclinaba a creer al principio que tendría sus sospechas y estaba escudando a alguna mujer. Ya no pienso así.
—Hum… —Roger no pareció muy seguro—. ¿No es éste un caso de reminiscencia imitativa? ¿No mandó una vez algún loco bombones envenenados al jefe de policía? Un crimen se imita, como usted sabe.
Moresby se iluminó.
—Me hace gracia que usted lo diga, señor Sheringham, pues es la misma conclusión a que llegué. Probé toda otra teoría posible, y, a lo que sé, no hay un alma que pueda tener interés en la vida de Sir William, ya sea por motivos de lucro, venganza o lo que usted quiera, que no haya debido tachar del asunto. En realidad, casi decidí que la persona que mandó eso fue alguna loca, fanática religiosa o social, que probablemente nunca vio a Sir William. Si fuera así —Moresby suspiró—, tengo pocas esperanzas de atraparla.
—Si no interviene el azar, como a menudo sucede —dijo Roger, con ánimo—. Muchos casos se resuelven por un golpe de suerte. El azar vengador sería un excelente título para un film.
Para ser exactos, hay que decir que Roger se inclinaba a admitir la conclusión del inspector: la tentativa de quitar la vida a Sir William Anstruther y el efectivo asesinato de la infortunada señora Beresford debían de ser la obra de algún loco desconocido.
Una semana después, en un encuentro ocasional, el azar determinó que su interés en este asunto pasara de lo académico a lo personal.
Roger estaba en Bold Street, preparado para la deprimente ordalía de comprar un sombrero nuevo. De repente, a lo largo de la calle, vio que la señora Verreker-le-Flemming se le venía encima. Se trataba de una dama pequeñita, exquisita, rica y viuda, que se sentaba a los pies de Roger, cada vez que éste le daba una oportunidad. Ahora habló. Habló y habló. Y Roger, que prefería hablar él mismo, no podía soportarlo.
—¡Oh!, señor Sheringham, cuénteme. En confianza, ¿usted se encargará de este horrible asunto de la muerte de Juana Beresford? Quedé horrorizada, cuando lo supe. Sencillamente horrorizada. Usted sabe, Juana y yo éramos íntimas amigas. Íntimas. Y la cosa tremenda, la cosa en verdad terrible, es que la pobre Juana fue la propia causante de su desgracia. ¿Esto no es abrumador?
Roger ya no trató de escaparse.
—Supongo que es lo que llaman ironía trágica —siguió hablando la señora Verreker-le-Flemming—. Ciertamente fue trágico y nunca oí ironía tan espantosa. Usted sabe la apuesta que hizo con su marido; él tuvo que conseguirle una caja de bombones, y a no ser por eso Sir William no le habría dado los bombones envenenados y se los habría comido él, y adiós. Bueno, señor Sheringham —la señora Verreker-le-Flemming bajó la voz hasta un susurro conspirador, y miró alrededor, en el modo clásico—. Nunca le dije esto a nadie, pero se lo digo a usted, porque sé que lo apreciará: Juana no hacía juego leal. Había visto el drama antes. Fuimos juntas en la primera semana que lo dieron. Ella sabía quién era el culpable.
—¡Santo cielo! —Roger se impresionó tanto como podía desearlo la señora Verreker-le-Flemming—. ¡El azar vengador! ¡Ninguno de nosotros queda inmune de él!
—¿Justicia poética, quiere decir? —gorjeó ella, para quien esas observaciones eran algo oscuras—. Sí, ¡pero Juana Beresford! Esto es lo extraordinario. Nunca hubiera creído yo que Juana fuera capaz de algo así. Era una muchacha tan recta. Poco liberal con el dinero, por supuesto, considerando lo mucho que tenía; pero eso no importa. Claro que sólo fue una broma con su marido; pero yo siempre creía que Juana era una muchacha tan seria, señor Sheringham. Quiero decir: no todo el mundo habla siempre de honor, y de verdad, y hacer juego limpio, y todas las cosas que uno da por admitidas. Pero Juana hablaba. Continuamente decía que tal cosa no era honorable, no era honesta o no era leal. Bueno, ella misma pagó por no jugar lealmente, ¿no es así? Todo demuestra la verdad del viejo dicho.
—¿Qué viejo dicho? —dijo Roger, hipnotizado por ese torrente de palabras.
—Pues que el agua quieta corre hondo. Juana debe haber sido honda, me temo
—suspiró la señora Verreker-le-Flemming—. Es un error social ser hondo, evidentemente. Quiero decir que me engañaba, sin duda. No podía ser tan honorable y sincera, como pretendía, ¿no es verdad? Y no puedo dejar de pensar que una muchacha que engañaba a su marido en una cosita así no dejaría (¡bueno, no quiero decir nada contra la pobre Juana, ahora que está muerta, pobre alma querida!), pero no puede haber sido tan completamente una santa de yeso, después de todo, ¿no es verdad? Quiero decir —dijo la señora Verreker-le-Flemming, agotando de prisa sus insinuaciones— que la psicología me parece tan interesante. ¿No cree usted, señor Sheringham?
—Algunas veces lo es —asintió Roger, gravemente—. Pero usted mencionó a Sir William Anstruther hace un momento. ¿Lo conoce también a él?
—Solía tratarlo —replicó la señora Verreker-le-Flemming, sin especial interés—. ¡Hombre horrible! ¡Siempre corriendo tras una u otra mujer! Cuando se cansa, la larga. A lo menos —añadió la señora Verreker-le-Flemming con cierta prisa— es lo que me han dicho.
—¿Y qué sucede si ella rehúsa que la larguen?
—¡Oh, no lo sé! Supongo que usted oyó lo último.
Roger estaba siguiendo otro orden de ideas.
—¡Qué lástima que usted no estuvo con los Beresford en el Imperial, aquella noche! No habría hecho nunca esa apuesta si usted hubiera estado. Supongo que usted no estaba, ¿no?
Roger parecía muy inocente.
—¿Yo? —interrogó la señora Verreker-le-Flemming, sorprendida—. ¡Dios mío, no! Estaba en la nueva revista, en el Pabellón. Lady Gavelstake tenía un palco y me pidió que me agregara al grupo.
Roger mantuvo resueltamente el resto de la conversación en el tema teatral. Antes de dejar a su amiga, le preguntó si tenía fotografías de Juana Beresford y de Sir William. La señora le prometió prestárselas. En cuanto la dejó, llamó un taxi y dio la dirección de la señora Verreker-le-Flemming. Pensó que era mejor aprovechar la promesa mientras ella no se cobraba con otra charla.
A la mucama no le pareció extraña su misión y lo llevó en seguida a la sala de recibo. Un ángulo de la sala estaba dedicado a las fotografías, en marco de plata, de los amigos de la señora Verreker-le-Flemming; había muchas. Roger las examinó con interés y, finalmente, se llevó no dos sino seis fotografías de Sir William, de la señora Beresford, de dos hombres desconocidos que parecían de la época de Sir William y, por fin, una de la misma señora Verreker-le-Flemming. A Roger le gustaba embrollar sus pistas.
El resto del día estuvo muy ocupado.
Visitó una biblioteca pública, y revisó una obra de consulta; después tomó un taxi y se hizo llevar a las oficinas de la compañía Anglo Oriental de Perfumería, donde preguntó por un señor José Lea Hardwick y pareció muy desconcertado al oír que ese caballero ni era conocido de la casa, ni empleado en ninguna de las sucursales.
Luego se hizo llevar a la casa de Weall y Wilson, la conocida institución que protege los intereses comerciales de particulares y aconseja a sus suscriptores en las inversiones. Aquí se enroló como suscriptor y, explicando que tenía una suma considerable para invertir, llenó uno de los formularios de pedidos de informes, con el encabezamiento de Estrictamente Confidencial.
Luego fue al Club Arco Iris, en Picadilly. Se presentó al portero, como agente de Scotland Yard, y le hizo una serie de preguntas más o menos triviales, relacionadas con la tragedia.
—¿Sir William, creo, no cenó aquí la noche antes? —dijo, finalmente, como al pasar. Roger se equivocaba. Sir William había cenado en el club, como lo hacía unas tres veces por semana.
—¿Pero yo había entendido que no estuvo aquí esa noche? —dijo Roger, lamentándose.
El portero insistió. Recordaba claramente. Así también un mozo de restaurante, que el portero llamó a corroborar.
Sir William había cenado tarde y no había dejado el comedor hasta las nueve, más o menos. Había pasado unas horas allí; el mismo mozo le había servido un whisky y soda en el salón, más tarde.
Roger se retiró. Fue a la papelería Werton.
Buscaba algún nuevo papel de carta, impreso, de una clase muy especial, y a la joven, en el mostrador, le especificó, con prolijidad de detalles aburridos, exactamente lo que quería.
La joven le entregó el libro de muestras y le preguntó si algún estilo de esos le convenía. Roger lo ojeó, observando, gárrulo, que un amigo del que, por casualidad, tenía consigo una foto, le había recomendado la casa Werton.
—Hace unos quince días, creo, mi amigo estuvo aquí la última vez —dijo Roger, sacando la foto—. ¿Lo reconoce?
La joven tomó la foto, sin interés aparente.
—¡Oh, sí recuerdo! Era también por papel de carta, me parece. ¿Así que ése es su amigo? Bueno, éste es un mundo chico. En este renglón vendemos mucho ahora.
Roger volvió a su departamento, a cenar. Luego, inquieto, salió a vagar y llegó a Picadilly. Erró por la plaza, pensando activamente; se detuvo para observar fotografías de la nueva revista en el Pabellón. Se había alejado hasta Jermyn y estaba parado en la entrada del teatro Imperial. Miró los anuncios de La calavera crujiente y vio que empezaba a las ocho y media. En su reloj vio que era veintinueve minutos más tarde. Tenía que emplear la noche de algún modo. Entró.
La mañana siguiente, muy temprano para Roger, visitó a Moresby, en Scotland Yard.
—Moresby —dijo sin preámbulo—, necesito que usted haga algo para mí. ¿Puede encontrarme un chófer de taxi que tomó viaje desde Picadilly Circus o sus cercanías, a las nueve y diez, más o menos, la noche antes del crimen, hasta el Strand, por el final, más o menos, de Southampton Street, y otro chófer que tomó viaje de retorno entre esos puntos?
El resto del día lo pasó buscando una máquina de escribir de ocasión. Exigía una Hamilton número 4. Cuando los vendedores trataban de inducirlo a considerar otras marcas, rehusaba mirarlas, diciendo que un amigo le había recomendado tanto la Hamilton número 4, y que había comprado una hacía tres semanas, más o menos. Quizá la había comprado en este mismo negocio, ¿no? ¿No habían vendido una Hamilton número 4 en los tres últimos meses? ¡Qué raro!
Pero en un negocio habían vendido una Hamilton número 4, dentro del mes último: eso era más raro aún.
A las cuatro y media, Roger volvió a su departamento, para esperar la comunicación de Moresby. A las cinco y media llamó el teléfono.
—Hay catorce chóferes aquí, ensuciando el piso de mi oficina —dijo Moresby con grosería—. ¿Qué debo hacer con ellos?
—Guárdelos hasta que yo llegue —replicó Roger, con dignidad.
La entrevista con los catorce chóferes fue bastante breve, sin embargo. A cada hombre, por turno, Roger le mostró una foto, teniéndola de modo que Moresby no pudiera verla, y preguntaba si reconocía a su pasajero. Sin vacilar, el noveno afirmó que sí.
A una seña de Roger, Moresby los despidió y luego se sentó en su mesa y trató de parecer importante. Roger se sentó sobre la mesa, con aire nada oficial y balanceó sus piernas. Mientras lo hacía, una foto cayó sin ser notada del bolsillo al suelo, con la cara para abajo, bajo la mesa. Moresby la vio pero no la alzó.
—Y ahora, señor Sheringham —dijo—, quizá quiera contarme lo que ha estado haciendo.
—Por cierto, Moresby —dijo Roger, con blandura—. Realmente resolví la cosa, ¿sabe? Aquí está la prueba. —Sacó de su cartera una vieja carta y la dio al inspector jefe.
—¿Esto fue escrito con la misma máquina que la apócrifa carta de Mason, o no?
Moresby la estudió un momento, luego sacó la carta falsificada de una gaveta y comparó las dos minuciosamente.
—Señor Sheringham —dijo sobriamente—, ¿dónde consiguó esto?
—En un negocio de máquinas de ocasión en St. Martin’s Lane. La máquina se vendió a un cliente desconocido, hace un mes. Identificaron al cliente por esa misma foto. Luego de reparada usaron la máquina en la oficina, por un tiempo, para venderla en perfecto orden; me fue fácil obtener una muestra de su trabajo.
—¡Hum! Hasta ahora muy bien —concedió Moresby—. Pero, ¿y el papel de Mason?
—Eso —dijo Roger— se extrajo del muestrario de Werton, de papeles de carta. Adiviné que de ahí provenía por los bordes tan amarillentos. Puedo probar el contacto del criminal con el libro de muestras: falta una hoja que, ciertamente, resultará ser la de la carta.
—Muy bien —dijo Moresby, más cordial.
—En cuanto al chófer del taxi, el criminal tenía una coartada. Usted oyó cómo la destruí. Entre las nueve y diez y las nueve y veinticinco, mientras el paquete era entregado al correo, el asesino se dirigió apresuradamente a esa vecindad, quizá por ómnibus o por subterráneo; volvió en taxi, porque se le hacía tarde.
—¿Y el asesino, señor Sheringham?
—La persona cuya fotografía está en mi bolsillo —dijo, sin bondad, Roger
—¿Quién fue el asesino, pues, señor Sheringham? —repitió Moresby.
—Estaba tan bien planeado… —siguió Roger, como soñando—. Nunca se nos ocurrió que cometíamos el error fundamental que el criminal quería que cometiéramos.
—¿Cuál era ese error? —preguntó Moresby.
—Que el plan había fracasado. Que una persona imprevista había sido muerta. Esto era la belleza del plan. El plan no fracasó. Tuvo un éxito brillante. No fue una persona imprevista la que murió; fue la señalada.
Moresby abrió la boca.
—Pero, ¿cómo ha averiguado eso?
—Desde el principio la señora Beresford fue la presa. Por eso es tan ingenioso el enredo. Todo fue previsto. Era perfectamente natural que Sir William pasara los bombones a Beresford. Fue previsto que buscáramos al criminal entre los asociados de Sir William y no de la muerta. Quizá fue también previsto que el crimen se considerara como obra de una mujer.
Moresby, incapaz de esperar más, levantó la fotografía del suelo.
—¡Santos cielos! Señor Sheringham, ¡usted no quiere insinuar que… el mismo Sir William!
—Quería librarse de la señora. No hay duda de que al principio ella le gustó bastante, aunque siempre fue su dinero lo que él persiguió —continuó Roger—. Pero ella cuidaba demasiado su dinero. Él lo necesitaba, de cualquier modo; ella no cedía. Éste es el móvil; no hay duda. Hice una lista de las firmas en que él tiene intereses y obtuve un informe sobre ellas. Todas están en mala situación. Ya había acabado con su propio dinero y tenía que conseguir más. En cuanto a la nitrobencina, que tanto nos intrigó, es muy sencillo. Yo busqué y hallé que, además de las aplicaciones que usted me dijo, se usa ampliamente en perfumería. Él tiene negocios de perfumería: la Compañía Anglo Oriental. Por eso sabía que es tóxica. Pero no creo que se proveyera ahí. No es tan tonto. Quizá fabricó la sustancia él mismo. Cualquier chico de escuela sabe cómo tratar el benzol con ácido nítrico para obtener nitrobencina.
—Pero —tartamudeó Moresby— Sir William… estuvo en Eton, que es clásico…
—¿Sir William? —dijo Roger cortante—. ¿Quién habla de Sir William? Le dije que la fotografía del criminal estaba en mi bolsillo. —Sacó de un tirón la fotografía y la exhibió al aterrado inspector: —¡Beresford, hombre! ¡Beresford es el asesino de su propia esposa! ¡Beresford, que aún tenía anhelos de una vida más alegre —siguió más suavemente—, no quería a su esposa, sino el dinero! Concibió el plan, previendo toda posible contingencia. Llevando a su mujer al Imperial estableció una coartada fácil, por si alguna vez se sospechara; en el primer intervalo se deslizó fuera del teatro. (Estuve aguantando el primer acto de la horrible pieza, para saber cuándo venía el entreacto.) Luego fue hasta el Strand, dio al correo su paquete y volvió en taxímetro. Tenía diez minutos pero nadie notaría si llegaba al palco un minuto más tarde. El resto es simple —continuó—. Sabía que Sir William iba al club todas las mañanas, a las diez y media, con la regularidad de un reloj; sabía, por certidumbre psicológica, que conseguiría que Sir William le cediera los bombones, si él se lo sugería; sabía que la policía se pondría a la caza de toda clase de falsas pistas, partiendo de Sir William. En cuanto al papel de envoltura y la carta falsificada por él, no las destruyó, pues calculaba alejar la sospecha, dirigirla hacia algún loco anónimo.
—Bueno, es usted muy ingenioso, señor Sheringham —dijo Moresby, con un leve suspiro, pero sin ningún rencor—. Muy ingenioso. ¿Qué le dijo esa dama que le reveló todo en un relámpago?
—No fue tanto lo que me dijo, como lo que oí entre sus palabras. Lo que me contó es que la señora Beresford sabía la solución en esa apuesta; lo que deduje es que, siendo la clase de persona que era, era increíble que hubiera apostado algo sabiendo la solución del enigma. Ergo, no apostó. Ero, no hubo tal apuesta. Ergo, Beresford mintió. Ergo, Beresford quiso conseguir esos bombones por otra razón que la expresada por él. Por supuesto que él no habría dejado a su mujer aquella tarde hasta no haberla visto comer, o de algún modo obligarla a comer, por lo menos seis bombones, dosis más que mortal. Por eso estaba el tóxico en esas dosis meticulosas de seis gotas. Él podría comer un par de ellos, por supuesto. Un golpe maestro.
—Bueno, señor Sheringham, estoy muy agradecido. —Se rascó la cabeza. —El azar vengador, ¿eh? Bueno, le aseguro que hay algo bastante grande que Beresford dejó al azar vengador, señor Sheringham. Suponga que Sir William no le cediera los bombones. Suponga que se los hubiera guardado para él o que se los hubiera dado a una de sus amigas.
Positivamente, Roger mugió. Sentía ya una especie de orgullo personal por Beresford.
—No hubiera tenido ninguna consecuencia que Sir William obrara así. Déle crédito a mi hombre. ¿Usted cree que mandó los bombones envenenados a Sir William? Le mandó bombones inofensivos y yendo a su casa, los cambió por los otros. ¡Qué diablos! No iba desviarse de su propósito para dar ocasiones al azar.
Y Roger añadió:
—Si azar es, realmente, la palabra.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Quiero


Marx (no Karl, sino Groucho) decía una de las realidades más tristes de la humanidad en un corto  pero fuerte chiste: "mientras más conozco al ser humano, más quiero a mi perro".

Estoy en medio de una encrucijada personal, en donde encontré la necesidad empática y oblativa de querer hacer algo por los demás, de luchar por un ideal, y no sabía lo que eso me traería en consecuencia.

No he comenzado, y no sé si quiero comenzar. Me entristece lo que llega a la humanidad y no estoy seguro, pero veo que hacia donde me dirijo es hacia un pantano. Un pantano de gente comprometida, sucia, egocéntrica, superficial y falsa. HIPÓCRITAS.

Me dirijo hacia los lobos, en donde todos creen ser ovejas y corderos. Donde todos piensan que lo que hacen es lo correcto y donde creen que la gente no se entera de sus fechorías. Me dirijo hacia un lugar siniestro y oscuro.

Me siento como una pequeña vela pronta a apagarse, deseoso de que en algún momento me convierta en pregón, pero me encuentro con que no sé si la llama durará.

Quiero dedicarme a la vida, y quiero dedicarme a ser feliz. A ser triste. A ser humano.

No quiero reprimir ni un solo sentimiento que brote dentro de mí. Quiero vivir cada uno, intensamente, puesto que cuando no se tienen es cuando más se extrañan. Quiero deprimirme y llorar, para luego levantarme y poder volar. Quiero cantar, brillar, saltar, gritar, correr, vivir y sonreir :)

Quiero ser libre

Quiero ser yo.

Quiero ser plenamente feliz :) quiero ser descarado con el mundo y que me pelen los envidiosos, los amargados y los insensatos. Que se alejen de mí las malas vibras y los malos deseos. Que se pudran los egoistas y los hipócritas. Que mueran los muertos y que vivan los vivos (si es que queda alguno).

Quiero sonreir, y sonreir con alguien. Quiero besar finamente los labios de aquella persona que me mueva, que me emocione, que me haga creer  que existe un amor humano capaz de llevarme. Quiero a alguien que me lleve a mí, y que se adentre en la aventura más grande del mundo: nadar en el océano del corazón para coger la perla más pura que contenga la esencia humana en sí. Quiero que me lleve a Dios, y que lleve a Dios a mí. Que sea una relación tripartita y que me enseñe a que juntos o solo, nunca realmente estaré por mis pistolas.

Ya no se si he vivido diez mil días o un día diez mil veces. Solo sé que hoy, quiero adentrarme a un bosque. Al bosque de la tierra, descalzo, tocando la hierba. Sentir la humedad, sentir la fauna que me rodea y la flora que brota. Quiero sentarme y llorar, llorar de la felicidad. La felicidad de poder encontrar paz, paz personal. De hacer la paz conmigo mismo. De saber que no hay lugar mejor que aquí y ahora, que no hay mejor estado que el actual. Que aunque no triunfe siempre, siempre existe el amor y que ese amor que me rodea mueve cien mil mundos más. Que aunque me caiga, siempre hay una oportunidad de levantarse.

Saber que una vez me enamoré, y que no debo dejar de sentir ese sentimiento. Que me mueva Dios, no por sus afrentas o por su muerte, no porque exista un cielo o un infierno, sino porque simplemente ES. Como dice la plegaria "pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera".

Quiero vivir todo eso, si no es mucho pedir.

Viviré eso.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Nota del corrector 18



Mientras se alejaba la camioneta, sabía que poco a poco la tortura se iría extinguiendo, hasta que dentro de unos años solo quedará un vago recuerdo, el recuerdo de dolor. Ensimismado, con la cabeza baja, Juan caminaba tranquilamente hacia la Academia, poco a poco iba perdiendo el cansancio mientras el aire fresco le pegaba en la cara. Juan no sabía pedalear hace dos años, cuando le dijeron que era más fácil y menos estresante el usar bicicleta, empezó su lucha, poco a poco y con la ayuda de sus amigos, en dos meses aprendió a pedalear libremente.

Cuando llegaba a la Academia, sudando por el sol inmensamente grande que quemaba hasta las fuentes de la entrada, sonreía y sacaba el cigarro. Fumaba, caminaba desde los portones del Periférico hasta la granja experimental de Agronomía, conocía a chicleros y a los vendedores de esas cosas extrañas que se hacen con hojas y parecen esperanzas.

Desde el primer día hasta el día de hoy, Juan sabía los pasajes más oscuros del camino, donde no pasaba gente, donde pasaba demasiado, donde podría dormir tranquilamente. Seguramente y con tanto tiempo por delante, Juan sonreía y se decía a sí mismo: “quisiera que está fuera la historia de mi vida”.

Mientras se alejaba la camioneta, Juan agarraba su caja de chicles, sonreí y sabía que la tortura poco a poco se iba expandiendo, no sabía pedalear, no había estudiado nunca en un colegio y siempre quiso ser auditor. Juan caminaba los pasillos de la Universidad, le daba vueltas y vueltas, no le gustaba fumar, pero el hambre lo hacía caer en el vicio, se conocía los pasillos y sabía los secretos escondidos en las paredes con historias de amor inconclusas.

Juan era un chiclero, que quería estudiar, se metía de oyente todos los días, sabia las respuestas y era el alumno estrella de la clase, sin carné, sin inscripción, si saber leer fluidamente, sin ser estudiante solo era un soñador, un chiclero que vende esperanzas y camina erguido en la Universidad.

lunes, 26 de agosto de 2013

Nota del corrector 17

Vamos de prisa, de prisa corriendo, caminando, sintiendo, viviendo, respiramos y supuramos alegrías y tristezas encontradas, SOR-PRE-S-A-S destinadas al olvido y laceraciones sin duda que traspasan el alma y se vuelven volcanes en furia cuando pasas.

-A pocos meses de terminar el ciclo de cinco años, y mental mente hace la relación entre sus ciclos y los ciclos mayas, se paseaba por los corredores, cuando extrañaría la Universidad, o la Universidad lo extrañaría a él. Se imagina tantas cosas que supone una imaginación terminal al lado de un pequeño pueblo donde lo enviarán seis meses, o 200 horas según el caso. Recuerda que vive dentro de una botella con olor a manzana y un tono verde que se convierte en azul dependiendo de la hora.

-Recuerda tantas cosas, pensaba siempre si había sacrificado amigos o encontró amigos, cuando la vida te tiene que presentar a las personas que evadiste, llegan, me paso a mí, los amigos de la mañana se vuelven un recuerdo borroso, hasta que hablando con alguien te das cuenta que SORPRESA pudo haber sido tu compañero en la mañana y ahora está en la noche, en tu jornada, y son amigos.

-Interesante no, José se pasaba los días enteros estudiando para debatir en clase y no quedar cual idiota frente a todos, pero lo que no sabía era que está atrasado dos clases y no era el tema que tocaba. Burlas y chistes llegaban a sus oídos, dejaba de caminar y se volvía loco, estudiaba más. Era inepto y jamás pude ver como se volvería como los demás de su clase.

Historias conexas dentro de situaciones paralelas, hacen que el tiempo se vuelva diferente, la catalogación es imprudente, y mejor se sonríe al mejor pastor, aquel que sin duda te llevará a hacer mejor o peor debido a los amores inciertos que deja la Universidad.

sábado, 24 de agosto de 2013

te quise y te quiero

Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.

- J. Cortázar

lunes, 19 de agosto de 2013

La verdá

La verdá es que hoy  no quiero escribir. Solo creo que es un momento para orar. Y para los que no oran, que comprendan que esto es de lo más íntimo que puedo poder compartir.

OhSeñor, hazme un instrumento de TPaz .
D
onde hay odio, que lleve yo el Amor.

D
onde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
D
onde haya discordia, que lleve yo la Unión
D
onde haya duda, que lleve yo la Fe.
D
onde haya error, que lleve yo la Verdad.
D
onde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

D
onde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.

domingo, 28 de julio de 2013

Max. Décima Quinta Entrada: Actualizaciones.

Todo va bien. Algo lento, quizá infructífero a la fecha; pero bien.

Tengo tranquilidad, y eso llevaba rato esperándolo. Pero ya no ánimos. Me quiero sentir bien a expensas del tiempo y las habilidades; cambio de actitud.

Que sale, sale.

miércoles, 19 de junio de 2013

Día del Ingeniero, digo.. día del Padre


 ...♪ I wasn't there that morning when my Father passed away, I didn't get to tell him all the things I had to say ♫...

Desde hace un par de días que el internet no funciona muy bien en mi computadora, ya hice madres y desmadres para intentar repararla pero dejaré que gente más capacitada para el trabajo se encargue.

Mientras tanto, quiero compartir que ví unos posts muy bonitos referente del día del padre; y es que es muy interesante leer las reacciones y el orgullo que muchos tenemos hacia aquellas personas que fungen el rol del padre: sean padres, madres o personas que ya no están en este mundo.

¿Qué puedo yo decir del Ingeniero? ¿qué puedo yo decir de mi papá? mi papá y yo tenemos una conexión tan especial, que resumir tantas cosas en un par de lineas le hace pecado a lo mucho que hay que decir, más intentaré resumirlo así: el Ingeniero es TODO UN PADRE (y más).






Es que él tiene un talento para darme en el punto donde más me duele: mi sensibilidad. Me hace saber que él no me será eterno y que debo gozármelo, porque pronto ya no estará conmigo. Me enseña constantemente que debo ser un hombre responsable para mi familia, que debo ser trabajador y que debo soñar en alto. Me ha enseñado que un triunfo mío es un triunfo de él, y que un fracaso mío es un fracaso de él. Me enseña que debemos reconocer humildemente que no podemos hacerlo todo, y que debemos buscar ayuda de los demás. Me ha enseñado a hacerme el loco y no enfocarme en las cosas negativas de los demás, sino en ver las cosas positivas. Me ha enseñado a que debo interesarme por los demás, pues nunca olvidaré como TODOS LOS DÍAS (si, todos) me pregunta como estoy y qué quiero hacer con mi vida. Talvez a ustedes les desespere, pero a mi simplemente me fascina que me pregunte eso; me hace sentir parte de su vida y me hace sentir el apoyo que él tiene para mí.

Mi papá me ha enseñado tantas cosas que como dice la foto, es el hombre que más me ama y el que yo más amaré en esta vida.

Si hay algo que para mí es sagrado en esta vida, es el Ingeniero. Estoy orgulloso de su vida y estoy muy orgulloso de ser producto de él. Cuento su historia a todo el mundo para que se den cuenta de que si se puede ser feliz en esta vida aun cuando tienen todas en contra para perder.

Nunca he entendido la tradición latinoamericana de tener dos nombres y apellidos (francamente, me parece confuso) y me encanta presentarme como me llamo: Francisco García. Me hace sentirme humilde, recordar de donde vengo y recordar quien es mi padre. Llevo su apellido con orgullo y me gusta recalcar mi ascendencia indígena por el lado de mi Ingeniero.

En fin, el ingeniero es el ingeniero. Es mi ingeniero. No conozco otro padre como él, enamorado de ser padre y yo, felizmente enamorado de ser su hijo.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Nota del correcto 16

Ya hoy puedo decir libremente, he terminado el semestre, de las tres clases asignadas, ya tengo resultado de dos clases, ambas satisfactorias, no con las notas que he querido, pero bueno son detalles que no importa. 

Así que oficialmente estoy de vacaciones, aunque es relativo. Tengo dos investigaciones por hacer, una de lingüística y otra de literatura guatemalteca, pero tengo todo un año para entregar la investigación, ambas ya tienen los marcos y solo falta la investigación pura. 

Se ha concluido mi curso básico de fotografía en la ENAP (Escuela Nacional de Artes Plásticas) lo cual me deja con un proyecto final gigantesco y como 6 tareas pendientes. Dichas tareas serán finalizadas en el transcurso del mes. El proyecto, supongo que para finales de julio lo tengo concluido. Las técnicas que utilizaré ya están siendo puestas en un consenso creativo, que espero que me salga como yo quiero. 

54 meses juntos, con gente que no conocía y que conocí desde el primer día hasta el día de hoy. Otras docenas de meses para gente que la fui conociendo en el camino. 12 meses con gente que no sabía que existía, pero igual me atreví a decir un día su nombre en una sesión con estudiantes delante de todos ellos. Es increíble como es que la gente llega a tu vida de una forma tan inesperada y resulta que la amistad que surge crea cambios en la misma facultad. 

En fin, el 9no semestre fue éxito, no tanto en el ambiente académico, sino el de relaciones humanas, los amigos, las aventuras, el saltar en charcos bajo la lluvia. En sonreír porque fumamos a media plaza de los mártires bajo un aguacero, el cantar a todo pulmón mientras la gente corre a esconderse de la lluvia. Somos gotas de lluvia en un océano ya establecido de cánones y de composiciones. Así concluyo el primer último semestre de la licenciatura. 

Nos queda uno más. El último, el final. Seguiremos aumentando segundos, horas y días, meses y años con amigos que se nos van perdiendo las horas debatiendo sobre que libro es mejor, que técnica es utilizada y la teoría semiológica de Greimas aplicadas a absolutamente todo, pero que todo no nos entiende. 

Seis meses, medio año,  y agarro mis maletas, empaco los recuerdos en una caja que diga en letras rojas y grandes FRÁGIL, y me voy cual caracol buscando una nueva casa de estudios.

sábado, 25 de mayo de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

Nota del corrector 15

Miles de generaciones han pasado, besos a ciegos momentos incómodos perforan el alma y te hacen sentir un vacío inexistente, platónico, que se vuelve lo más real en las situaciones por debajo de la mesa.

Recuerdos transcurridos se van forjando en las piedras de elipses, de las diosas mortales que tras el último cigarrillo prenden el vuelo a los panteones de dioses, que con un gesto empiezan la copulación de ideas, de orgasmos mentales que sacuden al planeta. Después de este heroico momento es cuando aparecemos, vos, yo, nosotros, ustedes, aquellos, el, ella, tú (pronombres personales categorizando situaciones inconcretas). Respiras.

Caminas tiernamente, hacia el horizonte azul, sobrepuesto en un edificio color crema y el "azul de la nación en el techo", rechinas los dientes y por más que quieras evitar acercarte, llega la hora final, estas ahí, parado cual pendejo en busca de una situación incómoda/cómoda yuxtapuesta en sentido contrario al sintagma dominante del ver caer.

Respiras, caminas, llegas, te aplastas, enciendes el cigarro de siempre, llegan, se aplastan, cruzan miradas y luego, sólo luego, retumban los tímpanos.. ¿Qué onda muchá?... el largo comienzo de ponerse al día, siete personas en menos de 15 minutos, algunos no hablan y los que hablan, hablan de más.

Terminan los 15 minutos introductorios y luego cual peones en tablero avanzan uniformemente hacia las magníficas aulas del saber, repleta de gente ingonarante y con un signo de interrogación en la mente... Supones, caminas,, palabras nuevas.

De repente el viejo sonido llega; "joven deje de dormirse en clase".


Un días más. 

domingo, 12 de mayo de 2013

Max. Décima Tercera Entrada: ¿Alimento?

Dentro de unos 35 años quizá esté leyendo esto y preguntándome algunas cosas. Haré unas predicciones sobre lo que posiblemente me estaré preguntando:

1. ¿Por qué no escribía más? siento que tenía tanto para contar en ese entonces.
2. ¿Cómo no aproveché este espacio para ser un tanto más crítico, serio y objetivo?
3. ¿En serio pensaba eso en ese momento? ¡Joder!
4. ¿Estaba ebrio... ?
5. ¿Qué tanto he 'crecido'?

Hablando de otros asuntos:

No conozco muy claramente mi motivación actual, motivación para seguirle 'dando pa' delante' y querer aprender más, mi sustento para querer ser mejor, mi alimento para sobrevivir.

Siempre, y así como lo digo: siempre. Siempre he tenido algo muy claro acerca de mí, y es que no tengo un gusto específico por alguna profesión, carrera o especialización... es, más bien, un gusto al aprendizaje y a la dinámica de aprender, esa interacción académica mental que adquiero. A pesar de que nunca me ha llamado la atención el área sociológica, histórica, política ni económica, soy consciente de que nunca me ha desagradado conocer sobre esa área, sólo es que no 'me llama la atención' tanto como las ciencias biológicas, químicas, físicas, matemáticas, lógicas, etc.

Es ese gusto a aprender, conocer cosas nuevas, abrir la mente (aunque siempre tengo el rasgo y gesto sesgado subjetivo, pero nah, importa poco, soy humano también) y ser sensible a juntar conocimiento.

Y, después de reflexionar un poco *deja el blog abierto un par de horas y va a su cámara de reflexión* me surge esta duda:

¿Mi alimento es el gusto a aprender?
¿Me gusta aprender por aquéllo que me alimenta?
¿Me alimento o me alimentan?

No puedo evitar pensar en mi señora madre.

Preguntas que espero resolver.

viernes, 3 de mayo de 2013

Nota del corrector 14

En fin, como se habrán dado cuenta, he desaparecido a través de los días por libros inmensos, con actitudes bastardas y cerillos pendientes de ser consumados en la noche.

¿Qué como me va? En lo que cabe bien. La verdad, creo que esto del último año es más como que no se sabe si es el último o el primero de muchos. En el departamento, porque no se si en toda la facultad es así, te ven como competencia las mismas autoridades, así como lo oyen, que triste que siendo gente grande, porque ¡POR FA-VOR! no son muchachitos de 40 años, son más grande, estén viendo a los propios alumnos como amenaza para el campo labora, considero que si no se tienen las capacidades que la actualidad exigen, deberían de buscar un curso de capacitación y actualización, en INTECAP, en fin. Así están las cosas.

CATEDRÁTICOS MEDIOCRES, como el resto de la población de letras, gente que apesta y hiede a mierda por todos sus alrededores, resulta que sos un alumno inteligente o más aplicado que el resto de la clase sos un alumno problemático porque exigís al catedrático/ca que se prepare mejor para la clase. Lo cual hace que se moleste y te lleve ganas.

Si haces todas las tareas, inclusive aquellas que parecieran ser imposibles, pero el resto de la clase no lo hizo, resulta que no tiene valor alguno y que mejor sigas estudiando fotocopias viejas que no se leen ni siquiera a contraluz. Manuscritos de Nebrija parecen muchos.

Si propones actividades académicas, culturales, es más si te desempeñas en un papel de Gestor Cultural (que resulta que es una de las áreas que podemos manejar) sos una competencia y un distractor para tus demás compañeros. Además de calores de vieja que tenes que sudar porque pasas de ser ayuda a ser chivo expiatorio para la sociedad docente y de alumnos.

Si algún día olvidas un borrador de una tarea, te acribillan con faltas de respeto a hacía tu persona, destruyen tu autoestíma y te llaman MEDIOCRE y matador de sueños de padres, amigos y lo peor (indignante para la mierda que me lo ha dicho) para ella, la catedrática. (próxima a sacar un doctorado en pedagogía, me ha puteado delante de la clase entera

Tenes una plantificación de investigación que sirve para limpiarse el culo cada vez que van a cagarse en vos, porque para eso sirve, para nada más. Y si, se te olvida que tu tenes la culpa porque resulta que tu asesora de seminario no se le ronca el culo revisar tu programación y vos le tenes que recordar a ella (ella que tiene un calendario) que días le toca revisarte la tarea, por que es "eminentemente un trabajo individual y no clase presencial".

Así es, la facultad de HUMANIDADES, El DEPARTAMENTO DE LETRAS, ese departamento que tiene fama de ser clasista, exigente, extraño y para cierta cultura y sociedad, es una mierda, el vivo reflejo de la FACULTAD, de la Universidad, del Gobierno central de nuestro país. Un lugar donde para ser aceptado tenes que ser MEDIOCRE, tenes que ser estúpido, tenes que saber que no podes debatir con ideas y con conocimiento a gente que sabe creer lo poco que sabe a falta de escrúpulos.

En fin, esa mi nota del día de hoy, después de muchas horas de lectura...

P.d. No todos los catedráticos son así en mi departamento, hay gente con niveles sumamente exigentes y de conocimiento intelectual. Y por ellos vale la pena dejar de ser mediocre y esforzarse cada día más.

lunes, 22 de abril de 2013

Max. Décima Segunda Entrada: Al Día.

Sí, tiempales.

En resumen: estoy en esa etapa, que no vivía hace años, en la que:

1. Me siento desmotivado.
2. No me emociona la academia.
3. Estoy perezoso.
4. Todo se ha vuelto una rutina.
5. Hago las cosas porque se deben hacer, y aún soy responsable (y eso me vuelve hipócrita, un tato digo yo.).
6. Tengo sueño.

Y sí, todo al mismo tiempo.

Antes era una de las seis, o dos de las seis, pero seis de seis está jodido. El rayo de esperanza radica en que me avivé con la clínica y 'ya agarré ritmo', de a poco, pero ya agarré.

Sé que voy a salir de esta etapa pronto, lo siento, pero por ahora disfrutaré echar la hueva un rato.

No hay fotos esta vez.

martes, 16 de abril de 2013

Frustración

Saben, hoy me quiero desahogar aquí. Me molesta que tengo catedrático que juzgan sin conocer.

Tengo la experiencia de tener una catedrática que nos pidió hacer una investigación, nosotros planteamos una cosa, ella nos corrigió para que hiciéramos otra y al final quiere calificar otra cosa.

La inexperiencia, la ineptitud y la prepotencia ciega a la gente. Y me dice "¿qué es un año más un año menos para tí?".

Pues yo, a diferencia suya, tengo sueños y metas que si quiero cumplir. Que usted sea una señora frustrada, no fue mi culpa.

Amén,

viernes, 12 de abril de 2013

Nota del corrector 13

Mientras la sociedad guatemalteca se desmorona lentamente, escándalos sexuales por parte del director del IGSS, investigaciones que ponen en duda a nuestros actuales mandatarios del país, involucraciones por parte de nuestro señor presidente en la guerra interna más que todo en el triángulo Ixil, y otras más entre las que sobre sale las aduanas, aeronáuticas, portuarias y otras más, la sociedad guatemalteca en conclusión esta desfalleciendo.

Y para todo esto el día miércoles me entregan una boleta donde hacen la más cordial invitación para una caminata para solicitar el 5% que hace falta para que la Universidad Pública (la única) siga funcionando. Esta marcha se realizará el 26 de abril, porque disque dice que la U no puede vivir hasta tres meses más (según palabras del actual rector) dichas en abril (es decir que hasta junio la universidad estará en funcionamiento) por lo cual nos queda en duda si el segundo semestre existirá o no este año 2013. Las esperanzas están puestas para que esta actividad académica siga en pie por lo largo de la vida (o hasta que la privaticen pero esos son otros 100 quetzales).

Seguido con el orden (según la estructura se va de lo macro para lo micro o viceversa) la facultad tendrá el cambio del decano (electo en tiempo de vacaciones de medio año y sin convocatoria a ningún alumno antes de salir de estudiar) el día sábado. Así es como lo oyen, para mí que es una gran farsa, puesto quién le va a entregar a quién, si es el mismo, el mismo inepto y estúpido que no puede más que chingar y chingar a la población estudiantil, cuando cambia el sistema de asignación por uno "virtual" que consiste en la elaboración de un examen parcial para que esa calificación sea el pase para que el catedrático, sí el catedrático te asigne, y pues nada, que no te podes quitar la asignación (a principios de marzo) y no sacar la asignación extemporanéa, que resulta que hasta este año se les ocurre implementar un sistema nefasto dirigido por gente nefasta y estúpida, en el cual desaparecieron muchos cursos de muchos estudiantes (aún con las actas o preactas que los mismo catedráticos llenaba, esto se hacía con el sistema viejo de asignación) y cuando son conocidos por la Junta Directiva (que está es la hora que no sabe que finge) da por respuesta negativa a todas las solicitudes, botando así, al menos en mi carrera, clases que se habían sacado pero por no tener el prerrequisito también fueron botadas es decir si no te aparecía la nota de la clase que te abre las literaturas, pero resulta que en años anteriores si esta en tus constancias entonces sacabas el siguiente curso y así sucesivamente, hasta que este año resulta que no está así que has perdido satisfactoriamente dos o tres años de tu vida.

Este problema sigue, pero bueno, veamos que dice el nuevo decano que tome posición del viejo decano, que al final es el mismo. En una facultad que pregona que no tiene plata, en una universidad que no tiene su 5% y una deuda extraordinaria, en un país que se vende al mejor postor, mientras los hijos de los vendepatrias se van a Miami y a comprar zapatitos Louboutin.

lunes, 8 de abril de 2013

Max. Décima Primera Entrada: ¿Qué?

Pareciera que hay exceso de pendejos, aumento en sus pendejadas y abundancia de afectados por estas acciones. Pareciera que de nada ha servido la enseñanza superior. Pareciera que nos volvemos más perezosos, inútiles, atrasados, cuando debería ser al revés. Pareciera que el Quetzal ya no vuela. Pareciera que el desayuno ya se enfrió. Pareciera que el sueño ya no es descanso y el descanso ya no es satisfactorio y la satisfacción es otra cosa más parecida al conformismo. Pareciera que la búsqueda de la felicidad ya no nos hace felices. Pareciera que tengo alergia. Pero pues, pareciera.

Me perdí en el tiempo, todo ha estado bien y mal, mejor y peor, como siempre. Un poco de decepción, la verdad. Por razones que ni yo ni nadie conoce, pero de seguro, razones que muchos compartimos.

domingo, 7 de abril de 2013

Idiosincracia guatemalteca (parte 2)

Hoy, como por 6ta vez en mi vida me dijeron que no servía para nada.

Creo que me tocará demostrar, de nuevo, quien tiene la razón.

jueves, 4 de abril de 2013

Nota del corrector 12

Bueno, después de las necesarias vacaciones y fiestas santas, se reanudan las clases en la Universidad, los rumores no se hicieron valer, y todos con la esperanza muerta regresan poco a poco a los salones a recibir el conocimiento que muy pocas veces necesitamos para ser estudiantes felices.

Los chismes y rumores no se hacían esperar, entre las salidas y las búsquedas de copias se oyen los rumores y chismes de pasillos que ponen en tela de juicio la verdadera responsabilidad de los alumnos, así es pues como poco a poco reafirman los odios, las competencias estudiantiles y sobre todo la verdadera conclusión que hay gente MIERDA y MEDIOCRE en la universidad, profesionales (solo por el título) que harán quedar mal a los demás profesionales que vamos atrás de ellos.

Si bien, desde el martes de dolores que no iba a la universidad y con tan solo tres tareas, no he finalizado una, un análisis crítico estructural no es lo mío y menos cuando la señora catedrática supone que tenemos que hacer comparaciones entre los diferentes métodos y teorías (todas invalidas a mi punto de vista) a cerca de un tema en concreto. Lastimosamente hay gente que piensa que si hizo la tarea, por que obvio la ha copiado de los otros años (resulta que la catedrática no cambia las tareas, dando como resultado que más de 5 generaciones tengamos que analizar los mismos libros y responder las mismas dudas que hace cinco años la señora no sabe la respuesta). En fin.

Con los dos seminarios (recordemos que son tipo de investigación) vamos viento en popa, ya se entregarán los marcos dentro de dos semanas, y los análisis de libros empezaron, me ha tocado Sopa de Caracol  de Arturo Arias, premio nacional de literatura Miguel Ángel Asturias en el año 2008 y ese libro es el editado por Editorial Cultura (es parte de su premio Q50,000.00 y la publicación de un libro, la cantidad no estoy seguro, pero no tengo ganas de averiguar bien). Además el marco metodológico me ha tocado en Literatura guatemalteca. Por su parte en Lingüística tengo que oír y ver el discurso del General Otto Perez Molina, en la toma de posición de la presidencia, a ver que tal me va.

Entre otros lados, el juicio al genocidio de Enfrían Ríos Montt ha empezado, el día martes y el día de ayer hablaron las víctimas sexuales del área Ixil, me trastorna la mente y el corazón saber las barbaridades que cometieron los HIJOS DE LAS CINCO MIL PUTAS de los militares con las mujeres, una noticia me devasto: Una niña de siete años murió por que la violaron demasiados militares... que tal, hijos de puta hechos y derechos... en fin, esos son otros cinco pesos dirían por ahí.

Ya se termina el último primer semestre de la carrera y nos queda uno más. Las ganas de ir a la U a estudiar cada vez son menos, y la hueva gana día a día un poco más. Dato curioso, la población como cosa rara no ha bajado después de Semana Santa, me preocupa... no encuentro parqueo tan rápido.

domingo, 24 de marzo de 2013

Idiosincracia guatemalteca


Me retiro
Me alejo
Siento lo que soy y me encuentro
No me reconozco
Y no reconociéndome me reconocí

Fue como ver al espejo y ver a otro
Fue como ver mi rostro y no reconocerme
Fue como no darme cuenta que llevo mucho tiempo sucio

Y me redimo
Y lloro
Y lloro mucho
Y me vuelvo a ver
Y vuelvo a llorar

Luego clamo por entendimiento
Pues lo que no entiendo debe ser entendible
Y me llega una sensación 
Y pronto la paz

Luego entra un mensaje, y eras tú, con el que debía hablar
A quien le debo mi mal
A quien le debo el perdón
A quien le debo una disculpa

Tu, ser, cómplice del lodo
Tu, ser, ladrón de mis pesadillas
Tu, ser, causante de mis lágrimas
Tu, ser, hacedor de mi paz

Y medí un instante de paz

Espero ansioso el tiempo de devolver el mensaje
Y lo devuelvo
Con mil disculpas
Con mil sueños
Con miles de lágrimas en ella

Con afan de recuperar mi paz

Y encuentro indiferencia
PUTA INDIFERENCIA
Encuentro ego
Encuentro dolor
Encuentro insensatez
Encuentro sarcasmo
Encuentro UN RECLAMO


¿Y yo? ¿y mis lágrimas?

¿POR QUÉ?

E insistis en el reclamo

Y me das eso
Y eso se suma a mi marea de sentimientos
Y es como el ojo del huracán

No sé donde empieza, ni donde termina

Solo sé que es un caos

Y cuelgas, como si no valiera yo nada
Y yo me quedo ahí
Me retiro
Me alejo
Y no me reconozco...

miércoles, 20 de marzo de 2013

Max. Décima Entrada: Tiempo De Cosas Críticas y Acríticas.

Primero que todo, me pasé 3 días de la semana sin escribir, mis disculpas, pero no me nacía hacerlo, ni me hacía falta.

Pero ahora me hallo levemente desvelado, con ganas de redactar lo sucedido la semana pasada (la novena semana académica).

De académica no tuvo nada interesante. Aprendí una que otra cosa útil, pero siempre lo mismo. He leído algunas cosas interesantes, más que todo por cuenta propia. Ah, sí, hubo examen de... ¿Prótesis Parcial Removible? Ni idea... Pero creo que 'me fue bien'. Igual en el examen de Cirugía y Farmacología III - Periodoncia. (ni me acuerdo). 

La odontología cada día me parece más fácil, pero a su vez más enigmática. La práctica de pre-grado no tiene mucho qué ver con la práctica profesional privada; y la práctica pública no tiene nada qué ver con la buena práctica odontológica. Es una porquería que Guatemala sea grosera y abiertamente reactiva con leyes proactivas, totalmente inútil. Es la puta mentalidad de esta sociedad, que de social sólo tiene la sociología que la estudia (y demografía y economía y esas cosas) y no más (valores, ideales, etc). No parecemos sociedad, ninguna sociedad se hace miércoles (mierda) a sí misma. En fin, cosas de la vida. 

Dejando de lado la tristeza generada por los comentarios anteriores. El jueves pasado fue la declaratoria de huelga, que no trae tristeza, sino furia. Lo admito, soy un hipócrita al asistir a la declaratoria (y chupar, escuchar música, comprar comida, etc) y, a la vez, no creer en ni miesh de lo que dicen hacer. Imaginen la situación: No a la privatización, no al alza de precio de inscripción, hay gente que no tiene para las burras... sólo cobramos Q2.00 extras de parqueo, entrada al campus, pago de boletín, etc. O peor aún 'los diputados son ladrones, pero nosotros también les robamos el dinero que robaron (que es del Estado) para usarlo nosotros defendiendo los ideales del Estado (y hacer el anda, hacer la cusha, comprar más waro y tabaco, impresión de boletines mal redactados y con pésima ortografía, etc)'; o peor aún, privar de democracia al estudiante de nuevo ingreso, que vote si quiere bautizo o no, la voz popular que tanto defienden vale trece mil hectáreas de prepucio y el estudiante es básicamente obligado a renunciar a su derecho de elección, de dignidad, de locomoción, de libre albedrío, de manifestarse. En fin, es mi opinión, mi hipócrita opinión.

Aclaración: Para los sensibles, quiero dejar constancia que no intento generalizar ni dar un juicio apresurado y sesgado.

En otras noticias, Monterrico está como quiere estar, qué poderoso mar del pacífico, mis respetos. En San José todavía esta el puerto antiquísimo. Sarita sigue vendiendo un resto de helados. El Peaje ahora es más rápido.


Saludo a mis amigos-colegas de la Universidad.
En el puerto de San José, ya de regreso después de Monterrico.
De derecha a izquierda: Edy, Mayra, Emilsa, Mafer y yo.
Y un agradecimiento especial a Diego que tomó la foto.
Y Dios bendiga la doble tracción.

Y nuestro padrino de promoción, el Dr. Pineda, parece ser el hit. Un agradecimiento por la convivencia que nos permitió.


Cargando unos jugos de naranja en 'La Convivencia'.
Ya hacía falta un vasito de vodka.

Esta fue la semana. Estoy muy satisfecho, la verdad.
Queda pendiente el Panazo con los muchachos, los meros meros.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Nota del corrector 11

Con todo el tiempo que me hace falta, escribo esta nota antes de que se olvide en la memoria.

Se ha electo un Papa (si con mayúscula, el conservadurismo implantado por la sociedad educativa no se olvida tan fácil) el cual ha conmosionado a medio mundo y al mundo entero (más que la muerte de Chavéz) en fin. Puntos a aclarar según mi visión.

  1. Es electo un nuevo Papa, argentino por ende américano. 
  2. Primer jesuita electo. 
  3. Se llama Francisco I. 
  4. Hoy es miércoles. 
De todos los anteriores nos damos cuenta que los primeros tres, son vírgenes, fue su primera vez. Que sea lo que sea, es la primera vez.

Sin embargo el pobre señorsin tiene cola que le pisen, pero ¡por favor! quién no tiene cola que le pisen, TODOS, absolutamente todos, tenemos algo que nos aferra a un pasado turbio, y ¿qué? Si bien me he sentido siempre en búsqueda de la igualdad social, sexual, genero, animal, edad, etc., también es obvio que el poco conservadurismo que queda en mí aflore. Las críticas no se hacen esperar el ataque indirecto a el nuevo líder no si hicieron esperar, pero por favor, están utilizando noticias del 2010 para el 2013, cuantas cosas pasan en tan poco tiempo no digamos tres años con 365 días (bueno, uno tuvo 366), pero por que atacar el pasado, si él Papa piensa así, no creen que sería el un inquisidor para vengar a sus fundadores que fueron vilmente burlados y condenados a destierros en muchos países de América, vetados de un sin fin de lugares y momentos históricos, que les fueron quitados los centros de ayuda a la recién descubierta América para dar paso a los arzobispos y cardenales diocesanos tuvieran el poder total tanto político como económico, porque si señores, eso pasó aquí en Guatemala, durante un tiempo los jesuitas fueron desterrados y toda sus propiedades fueron rifadas en los políticos y en los diocesanos. Las masacres vividas durante el conflicto armado en Centroamérica también serán vengadas por el nuevo Papa. No lo creo, aunque ya no se sabe. Así que si nuestra sociedad ha hecho destrozos a su orden, porque el con la influencia política, cultural, económica no nos hará daño, obvio todo eso en el plano hipotético de sacar a la luz trapitos que hace soles fueron secados. No hay que juzgar, y si juzgamos pensemos bien que vamos a decir, porque también tenemos cola que nos machuquen. 

En fin, el día de hoy es la declaratoria de Huelga en la Facultad, los grandes imbéciles se las dedicaran a nuestro fundador: Juan José Arevalo Bermejo (el pobre debe de estar revolcandose en su tumba) así pues nuestra vida estudiantil entro en receso, a través de una protesta sincrónica de idiotadas donde son presentadas críticas destructivas (como debe de ser) sin un plan remedial o de mejoras, que rico es criticar y son sentirse culpable de que todo va mal, cuando los mismo ejemplos que vemos en el gobierno los aplicamos a través de nuestra Asociación de Estudiantes (?¿) de Humanidades, que representan a los pedagogos con un discurso pro-revolucionario que vela más por los interés económicos que por los del estudiantado. Circulo vicioso. 

Nota: no estoy de acuerdo con que la iglesia tenga la totalidad de los poderes y el exceso de viviendia y bienes materiales, creo que sus votos o sus miras no lo hacen necesarios.

lunes, 11 de marzo de 2013

Nota del corrector 10: C'est la vie

He vuelto a las andanzas de escuchar trova, mentira siempre oigo, pero ya llevo más de una semana escuchándola de domingo a domingo. Por lo cual esta entrada tendrá fragmentos de canciones que me gustan y me impactan o impactaron 


Que no haya mas despedidas, que no eres Ilsa Lazlo ni yo Rick Blaine,
ni soy tan idiota, no te dejaría ir con él. 
Amo tanto la vida. Ismael Serrano

Es cierto la semana pasada, entre café, tareas y sueño rezagado casi se me olvida el vivir, pero todo ya va en orden y en viento en popa. En los estudios, ya vamos bastante adelantados con Seminario de Lingüística (seminario es un tipo de investigación formal que se hace durante un año) ya va tomando forma al igual que, solo que un cacho más rezago, va el Seminario de Literatura Guatemalteca (ya me fue asignado el libro a leer y el marco que me toca armar, es en conjunto colectivo, no tanto como el otro Seminario que es más pequeño el grupo es de 5, este es con toda la clase 12)

Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez...
Volver, Carlos Gardiel (tango)

Siguiendo con mi vida estudiantil, los problemas se acercan y son más fuertes que antes, es decir, ponerte de acuerdo con tanta mara no es fácil y ponerte de acuerdo con tus amigos, es más pizado aún. En otras noticias, no entiendo ni papa de Crítica estructural es un curso que no tiene ni pies ni cabeza, tal cual el grupo con el que lo recibo, que no entienden o no leen, me inclino más por la segunda, y es que leer tantísimos textos incomprensibles (traducciones rusas viejas como el alma del diablo, y la fotocopiadora no da más, así que no se lee ni mierda) es complicado, y llevarle el ritmo a la catedrática requiere un esfuerzo supranutural. 

Te doy la espalda empiezo a andar
pero no dejo de pensar
prendo un recuerdo para evaporar tu amor
y mas se inflama el corazón. 
Juro, Edgar Oceransky

Siguiendo con las clases, me doy cuenta que muchas veces el haberme interesado más por un campo no tan estudiado en mi carrera (lingüística en sí) me doy cuenta que puse más atención en esa clase que en cuales quieras otras que se imparten, y en el curso de Semiótica advierto muchismas inconcordancias en el contenido, pero me da tantísima hueva argumentar algo porque siempre buscan salidas tontas y la mara se las cree. Es interesante saber como mucha gente cree en lo que dice el catedrático y lo toma con regla, aquí suenan aquellas palabras que me dijo alguien "es que ustedes no deben confiar en lo que digo yo, ni los libros, ni cualquier persona, ustedes  tienen que investigar, porque tal vez yo este mal, tal vez los libros estén mal, pero ustedes no lo estarán. Hay que leer más allá de lo que se les deja en clase, hay que leer hasta hartarse."

Son cinco minutos
la vida es eterna,
en cinco minutos
Suena la sirena,
de vuelta al trabajo
y tu caminando lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer
Te recuerdo Amanda.
Te recuerdo Amanda, Victor Jara

Abruptamente cambie mi tema de tesis, la variación lingüística esta muy estudiada en nuestro país... jajajajajaja doy vueltas de la risa,  no me agrado el tema mejor dicho, creo que a la larga no podría manejar mucho mis marcos teóricos y referenciales. Así que la dominación o la interacción del idioma dominante con un idioma dominado, es mi punto de tesis, ya empezaré a mover pitas para conseguir el material y así ver si es factible o no, los temas de apoyo los manejo más, y si me han apoyado con el seguir. Por cierto creo que mi asesora no sabe, le contaré el día de hoy. 

Y es que no importa que digan
que esta trillado
hablar de amor, que maldigan
si no han probado
la noche en sus brazos de sol.
Brazos de sol, Alejandro Filio

Creo que esto es el fin de la entrada. Me agrada saber que mis compañeros van viento en popa en sus carreras, es fácil entrar a al Universidad, pero muy difícil salir de ella. Mis mejores vibras para estos dos, y de nuevo sentado con libros bajo el brazo, la taza de café intermitente y el cigarro en la otra mano, sonríe tímidamente cuando pasa el amor en su puerta, se recuerda del dolor, le da la espalda y sonríe levemente:  La vida es así, la vita e bella, C'est la vie.   

Gracias a la vida que me ha dado tanto, 
me ha dado el sonido y el abecedario, 
con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano y luz alumbrando
Gracias a la vida, letra Violeta Parra, interprete Mercedes Sosa