jueves, 26 de septiembre de 2013

Quiero


Marx (no Karl, sino Groucho) decía una de las realidades más tristes de la humanidad en un corto  pero fuerte chiste: "mientras más conozco al ser humano, más quiero a mi perro".

Estoy en medio de una encrucijada personal, en donde encontré la necesidad empática y oblativa de querer hacer algo por los demás, de luchar por un ideal, y no sabía lo que eso me traería en consecuencia.

No he comenzado, y no sé si quiero comenzar. Me entristece lo que llega a la humanidad y no estoy seguro, pero veo que hacia donde me dirijo es hacia un pantano. Un pantano de gente comprometida, sucia, egocéntrica, superficial y falsa. HIPÓCRITAS.

Me dirijo hacia los lobos, en donde todos creen ser ovejas y corderos. Donde todos piensan que lo que hacen es lo correcto y donde creen que la gente no se entera de sus fechorías. Me dirijo hacia un lugar siniestro y oscuro.

Me siento como una pequeña vela pronta a apagarse, deseoso de que en algún momento me convierta en pregón, pero me encuentro con que no sé si la llama durará.

Quiero dedicarme a la vida, y quiero dedicarme a ser feliz. A ser triste. A ser humano.

No quiero reprimir ni un solo sentimiento que brote dentro de mí. Quiero vivir cada uno, intensamente, puesto que cuando no se tienen es cuando más se extrañan. Quiero deprimirme y llorar, para luego levantarme y poder volar. Quiero cantar, brillar, saltar, gritar, correr, vivir y sonreir :)

Quiero ser libre

Quiero ser yo.

Quiero ser plenamente feliz :) quiero ser descarado con el mundo y que me pelen los envidiosos, los amargados y los insensatos. Que se alejen de mí las malas vibras y los malos deseos. Que se pudran los egoistas y los hipócritas. Que mueran los muertos y que vivan los vivos (si es que queda alguno).

Quiero sonreir, y sonreir con alguien. Quiero besar finamente los labios de aquella persona que me mueva, que me emocione, que me haga creer  que existe un amor humano capaz de llevarme. Quiero a alguien que me lleve a mí, y que se adentre en la aventura más grande del mundo: nadar en el océano del corazón para coger la perla más pura que contenga la esencia humana en sí. Quiero que me lleve a Dios, y que lleve a Dios a mí. Que sea una relación tripartita y que me enseñe a que juntos o solo, nunca realmente estaré por mis pistolas.

Ya no se si he vivido diez mil días o un día diez mil veces. Solo sé que hoy, quiero adentrarme a un bosque. Al bosque de la tierra, descalzo, tocando la hierba. Sentir la humedad, sentir la fauna que me rodea y la flora que brota. Quiero sentarme y llorar, llorar de la felicidad. La felicidad de poder encontrar paz, paz personal. De hacer la paz conmigo mismo. De saber que no hay lugar mejor que aquí y ahora, que no hay mejor estado que el actual. Que aunque no triunfe siempre, siempre existe el amor y que ese amor que me rodea mueve cien mil mundos más. Que aunque me caiga, siempre hay una oportunidad de levantarse.

Saber que una vez me enamoré, y que no debo dejar de sentir ese sentimiento. Que me mueva Dios, no por sus afrentas o por su muerte, no porque exista un cielo o un infierno, sino porque simplemente ES. Como dice la plegaria "pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera".

Quiero vivir todo eso, si no es mucho pedir.

Viviré eso.

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